La confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no solo sacudió a México, sino que encendió alertas en Ecuador, donde organizaciones criminales locales han mantenido vínculos operativos con esa estructura durante los últimos años. El operativo militar que terminó con la vida del capo en Tapalpa, Jalisco, provocó bloqueos, incendios y disturbios en varios estados mexicanos, mientras analistas internacionales advertían que el impacto real podría sentirse en toda la región andina. En Ecuador, donde los puertos se han convertido en puntos estratégicos para el envío de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, la caída del cabecilla mexicano abre un escenario de reacomodo criminal más que de debilitamiento del negocio.
Diversos reportes de seguridad, incluidos análisis de InSight Crime y del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, han documentado cómo el CJNG estableció alianzas con grupos ecuatorianos como Los Lobos, organización que fue sancionada en 2024 por Washington por su papel en el tráfico internacional de drogas y su conexión con estructuras mexicanas. También se ha señalado que estas bandas operan en coordinación con redes que abastecen cocaína desde Colombia, utilizando rutas marítimas desde Guayaquil y otras ciudades costeras. La captura en España de Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, considerado uno de los principales líderes de Los Lobos, ya había generado tensiones internas, y la muerte de El Mencho podría profundizar la disputa por el control de las rutas y el financiamiento externo. Expertos en crimen organizado coinciden en que cuando cae una figura central, suele abrirse una etapa de fragmentación y luchas internas por el poder.
En provincias como Guayas, Manabí y Los Ríos, donde la violencia ligada al narcotráfico ha alcanzado cifras históricas en los últimos años, la incertidumbre es alta. Informes oficiales señalan que las masacres carcelarias y atentados en espacios públicos han estado vinculados a disputas entre bandas asociadas a carteles mexicanos. La salida del líder del CJNG del tablero criminal no implica necesariamente una reducción del flujo de droga, sino una posible reorganización de alianzas y estrategias. Para las autoridades ecuatorianas, el reto será contener una eventual escalada derivada de la pugna por el control logístico, mientras el país sigue siendo un punto clave en la cadena internacional del narcotráfico.





