La presencia de vehículos militares en los alrededores de la Plaza de San Francisco, en el centro histórico de Quito, generó polémica y reacciones desde distintos sectores políticos. El hecho ocurrió durante el desarrollo de una feria de emprendimientos y una jornada de salud organizada por la Prefectura de Pichincha, actividad que congregó a comerciantes, ciudadanos y profesionales que ofrecían servicios y productos en este espacio público. La llegada de unidades de las Fuerzas Armadas al lugar provocó cuestionamientos por parte de autoridades locales, quienes señalaron que la medida habría generado preocupación entre los participantes del evento.
Desde la Prefectura de Pichincha se expresó inconformidad por la intervención militar, argumentando que la actividad tenía como objetivo apoyar a emprendedores y brindar servicios de salud a la ciudadanía, especialmente a mujeres y familias que acudieron a la feria. Según representantes de la institución, la presencia de tanquetas y personal militar fue interpretada como una forma de presión o intimidación hacia los organizadores y asistentes. Las autoridades provinciales sostuvieron que este tipo de eventos buscan impulsar la economía popular y solidaria en medio de las dificultades económicas que atraviesan muchos ciudadanos.
Por otro lado, el episodio ocurre en un contexto marcado por el debate sobre el uso de la fuerza pública y las estrategias de seguridad implementadas por el Gobierno nacional para enfrentar la violencia y el crimen organizado en el país. Mientras algunos sectores consideran que la presencia militar responde a controles de seguridad en espacios públicos, otros cuestionan la pertinencia de estas acciones en actividades civiles. La situación ha abierto una discusión sobre el alcance de las medidas de control en el país y sobre el equilibrio entre la seguridad y el desarrollo de actividades comunitarias y económicas.





