Más de 50 millones de personas afectadas por fuerte temporal en EE.UU.

Una intensa tormenta invernal azota el noreste de Estados Unidos y mantiene en alerta a más de 50 millones de personas, tras registrar fuertes nevadas, ráfagas de viento de hasta 112 kilómetros por hora y condiciones extremas de visibilidad. El fenómeno, catalogado por el Servicio Meteorológico Nacional como un “ciclón bomba”, obligó a varios estados —entre ellos Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut y Massachusetts— a declarar el estado de emergencia. En la ciudad de Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ordenó la prohibición de circulación de vehículos no esenciales para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y quitanieves, mientras se pidió a la población permanecer en casa y asistir a vecinos vulnerables.

Las afectaciones se extendieron al transporte aéreo y terrestre. Según datos de plataformas de monitoreo como FlightAware, miles de vuelos fueron cancelados o reprogramados en aeropuertos clave de la región, incluidos los de Nueva York y Boston. Servicios ferroviarios y de autobuses, como NJ Transit y sistemas de transporte en Rhode Island y Massachusetts, suspendieron operaciones ante el riesgo en carreteras y vías férreas. Además, se reportaron más de 200.000 hogares sin electricidad debido a la caída de infraestructura eléctrica provocada por el peso de la nieve y los vientos sostenidos. En Long Island y otras zonas costeras, la acumulación superó los 35 centímetros en pocas horas, mientras se emitieron advertencias por ventiscas y marejadas que podrían generar inundaciones costeras.

Las autoridades federales y estatales desplegaron miles de operarios, salineras y quitanieves para intentar mantener despejadas las principales arterias viales, especialmente en el corredor de la autopista I-95, una de las rutas más transitadas del país. El temporal ocurre apenas semanas después de otra tormenta que dejó decenas de fallecidos y severas pérdidas económicas, lo que ha elevado la preocupación por la frecuencia e intensidad de estos eventos extremos. Meteorólogos explican que el choque entre masas de aire ártico y sistemas de baja presión en el Atlántico ha intensificado el fenómeno, aunque se prevé que las condiciones comiencen a mejorar gradualmente a partir del martes, cuando las temperaturas superen el punto de congelación y permitan el deshielo progresivo.

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