En Portoviejo, provincia de Manabí, la tranquilidad de la avenida Reales Tamarindos se vio alterada cuando una banda de tres delincuentes armados ejecutó un asalto frente a la sucursal del Banco Pichincha. Según los primeros reportes, los antisociales permanecieron varios minutos observando a su víctima, hasta que decidieron atacar con rapidez y determinación. La situación generó pánico entre los clientes y transeúntes, quienes presenciaron cómo los sujetos actuaban con violencia e intimidación para apoderarse de pertenencias y dinero en efectivo.
Las cámaras de seguridad del banco registraron cada instante del hecho: mientras dos de los delincuentes interceptaban a los usuarios en los cajeros automáticos exteriores, el tercero aguardaba cerca para facilitar la huida en una motocicleta. La coordinación del grupo fue clara, y en cuestión de segundos lograron escapar del lugar con los objetos sustraídos. Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas, aunque el robo dejó a las víctimas en un estado de shock y con pérdidas significativas.
El incidente ha reavivado la preocupación de ciudadanos y comerciantes sobre la seguridad en zonas cercanas a entidades financieras. La modalidad conocida como “sacapintas”, que consiste en seguir a quienes retiran dinero para asaltarlos poco después, se ha convertido en un riesgo constante en Portoviejo y otras ciudades del país. Las autoridades recomiendan extremar precauciones, evitar contar dinero en la vía pública, solicitar acompañamiento policial en caso de retirar grandes sumas y denunciar cualquier actitud sospechosa. La comunidad exige medidas más efectivas para proteger a los usuarios y prevenir que este tipo de hechos violentos se repitan.





