El Gobierno de Javier Milei consiguió su primer triunfo legislativo de 2026 luego de que el Senado argentino aprobara en primera instancia su proyecto de reforma laboral, en una sesión que se extendió por más de 14 horas y estuvo marcada por fuertes tensiones políticas y protestas en las calles. Con 42 votos a favor y 30 en contra, la Cámara Alta dio media sanción a la iniciativa impulsada por el oficialismo, que propone una transformación profunda del régimen laboral vigente desde la década de 1970. Desde el Ejecutivo se argumenta que la normativa actual resulta “obsoleta” frente a las dinámicas del mercado moderno y que los cambios apuntan a reducir la litigiosidad y la elevada informalidad, que según cifras oficiales ronda el 43%. Ahora, el proyecto deberá ser debatido en la Cámara de Diputados para su eventual aprobación definitiva.
La propuesta contempla modificaciones sustanciales en materia de despidos, jornada laboral y negociación colectiva. Entre los puntos más discutidos figuran la reducción de costos indemnizatorios mediante la creación de un Fondo de Asistencia Laboral, financiado con aportes empresariales, así como la posibilidad de extender la jornada hasta 12 horas diarias bajo esquemas de compensación. También se habilita el fraccionamiento de vacaciones durante todo el año y se flexibiliza el pago de horas extras. El oficialismo, respaldado por sectores del PRO y parte de la Unión Cívica Radical, sostiene que estas medidas fomentarán la creación de empleo formal y atraerán inversiones en un contexto de desaceleración económica e inflación que en 2025 cerró en 31,5%. Sin embargo, la oposición peronista y organizaciones sindicales advierten que el nuevo esquema debilita derechos adquiridos, resta poder a los convenios colectivos y podría afectar el financiamiento del sistema previsional.
En paralelo al debate parlamentario, miles de personas se movilizaron frente al Congreso en Buenos Aires y en otras ciudades del país para rechazar la reforma. Aunque durante varias horas la protesta se desarrolló de manera pacífica, hacia la tarde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con al menos 15 heridos y cerca de 30 detenidos, según reportes oficiales. El Ministerio de Seguridad también informó que varios agentes resultaron lesionados. La discusión ahora se traslada a Diputados, donde el oficialismo deberá reunir los apoyos necesarios para convertir el proyecto en ley. Desde el kirchnerismo ya anticiparon que, en caso de aprobarse, impulsarán acciones judiciales al considerar que algunos artículos podrían vulnerar principios constitucionales vinculados a los derechos laborales.





