Tras dos semanas de vigencia, el toque de queda implementado en las provincias de Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro llegó a su fin la madrugada del lunes 30 de marzo, luego de una serie de operativos intensivos ejecutados por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. La medida, que fue aplicada como parte de la estrategia para frenar la inseguridad en zonas críticas, dejó como saldo más de 2.000 personas detenidas y múltiples acciones focalizadas en sectores considerados de alto riesgo.
Durante las últimas horas de la restricción, los uniformados reforzaron los controles en distintos puntos, especialmente en Guayaquil, donde se realizaron intervenciones en sectores conflictivos como Nueva Prosperina. Las operaciones incluyeron registros a personas y vehículos, así como acciones dirigidas a desarticular estructuras delictivas. En otros cantones, como Naranjal y Santa Lucía, se llevaron a cabo procedimientos específicos, entre ellos la demolición de inmuebles presuntamente utilizados para actividades ilícitas.
De acuerdo con el balance oficial, los operativos permitieron la incautación de armas, la recuperación de vehículos y la captura de varios objetivos considerados de alto valor para las autoridades. Aunque el toque de queda no será extendido, el Gobierno ha señalado que los controles y operativos continuarán en las zonas priorizadas, con el objetivo de mantener la presión sobre las organizaciones criminales y evitar un repunte de la violencia en estas provincias.





