La tensión diplomática entre Ecuador y Colombia se reavivó tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien calificó al exvicepresidente Jorge Glas como un “preso político” al cumplirse dos años de su detención. Petro aseguró que en América Latina no deberían existir este tipo de casos y reveló que incluso solicitó al presidente ecuatoriano su liberación o entrega, argumentando principios de derechos humanos y cuestionando el proceso judicial que enfrenta Glas.
La respuesta del presidente Daniel Noboa no tardó en llegar y fue contundente. A través de sus redes sociales, rechazó las afirmaciones de su homólogo colombiano y defendió la actuación del sistema judicial ecuatoriano. Noboa sostuvo que Glas no es un perseguido político, sino un ciudadano condenado por delitos de corrupción vinculados a casos emblemáticos como Odebrecht, Sobornos y Reconstrucción de Manabí. Además, calificó las declaraciones de Petro como una injerencia en asuntos internos y una vulneración al principio de soberanía nacional.
El debate internacional vuelve a poner en el centro uno de los episodios más polémicos de los últimos años en Ecuador. Jorge Glas fue detenido en abril de 2024 dentro de la embajada de México en Quito, donde permanecía como asilado, en un operativo que generó una fuerte crisis diplomática. Desde entonces, su situación ha sido motivo de controversia tanto a nivel nacional como internacional, reactivando discusiones sobre justicia, política y derechos humanos en la región.





