Dolor e indignación: madre de joven desaparecido confirma su muerte

La búsqueda que durante casi una semana mantuvo en vilo a Otavalo y a Quito dio un giro devastador. Entre lágrimas y con la voz quebrada, la madre de Héctor Fernando Enríquez Ruiz confirmó públicamente que las investigaciones apuntan a que su hijo fue asesinado tras ser interceptado la noche del 18 de febrero en el sector de Calderón. Según relató la familia, el joven ingeniero en sonido, de 27 años, fue abordado por delincuentes cuando se movilizaba en su camioneta Mazda BT-50 blanca y posteriormente trasladado hacia la vía Alóag–Santo Domingo. “Sabemos que le quitaron la vida… sabemos que lo botaron por un puente”, expresó su madre, en un testimonio que estremeció a la comunidad y marcó el paso de la esperanza a la confirmación de una tragedia.

De acuerdo con los allegados, el vehículo ya fue localizado y existen personas detenidas dentro del proceso investigativo, lo que habría permitido reconstruir parte de los hechos. La hipótesis que manejan es que, tras robarle la camioneta, los responsables lo llevaron hacia la zona montañosa cercana a los túneles de la vía Alóag, donde presuntamente habrían acabado con su vida y arrojado su cuerpo a un barranco o puente de difícil acceso. Durante los primeros días, la búsqueda se centró en cámaras de seguridad y testimonios que ubicaban la camioneta circulando entre las 03:00 y 05:30 de la madrugada del 19 de febrero por esa carretera, dato que terminó siendo clave para orientar los operativos hacia el occidente de Pichincha.

Aunque hay avances en la investigación judicial, el cuerpo de Héctor aún no ha sido recuperado, lo que prolonga el sufrimiento de su familia. En un llamado directo a los organismos de socorro, la madre pidió que se intensifiquen las labores en las zonas profundas y de difícil acceso de la vía Alóag–Santo Domingo. “No queremos problemas, solo queremos llevarlo a casa para despedirlo”, insistió. La comunidad de Otavalo se ha unido en muestras de solidaridad e indignación, exigiendo que las autoridades aceleren las acciones de búsqueda y esclarezcan completamente el crimen, para que el joven pueda recibir una sepultura digna y su familia encuentre, al menos, un cierre ante el dolor irreparable.

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