Un nuevo caso de detención migratoria ha causado alarma en comunidades latinoamericanas en Estados Unidos. Marisol Vega, ciudadana ecuatoriana, fue arrestada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) tras salir a comprar alimentos para su hija de 11 años, Yoselyn, quien ahora permanece bajo el cuidado de una activista en Mineápolis. Según reportes, la mujer y su hija habían permanecido escondidas durante más de dos meses para evitar ser capturadas, recibiendo apoyo de vecinos, la escuela y miembros de la comunidad local. La decisión de salir a buscar comida derivó en su detención, dejando a la menor en una situación vulnerable y generando preocupación sobre los riesgos que enfrentan los niños cuando sus padres son arrestados por motivos migratorios.
Tras el arresto, Yoselyn quedó bajo la custodia de la activista Mayra Guevara, reconocida por su trabajo con familias migrantes en Mineápolis. Guevara denunció que ICE también intentó retener a la menor y alertó sobre la precariedad de los niños que quedan solos ante estas situaciones. “No se trata de delincuentes, son madres que buscan sobrevivir y cuidar a sus hijos. Esta niña no tiene a nadie más”, afirmó Guevara, subrayando la dimensión humanitaria del caso y la necesidad de proteger a los menores frente a políticas migratorias estrictas. La menor, por su parte, manifestó miedo e incertidumbre sobre el futuro y expresó sentirse culpable por la situación de su madre, que todavía espera resolución de su solicitud de asilo político, presentada hace más de un año.
El caso de Marisol se da en un contexto de incremento de operativos migratorios en distintas ciudades de EE. UU., que según ONG y defensores de derechos humanos, afectan especialmente a familias latinoamericanas y mujeres con hijos. Estas detenciones generan consecuencias emocionales profundas y plantean interrogantes sobre la humanización de los protocolos de ICE y la protección de menores. Mientras Marisol Vega permanece en custodia y se desconoce si será deportada o continuará bajo revisión migratoria, la historia de ella y su hija evidencia el drama de miles de familias que huyen de situaciones de violencia o pobreza, y que se enfrentan a un sistema que combina la búsqueda de control migratorio con riesgos humanitarios significativos.





