Wilmer Chavarría, conocido con el alias de “Pipo” y señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas del grupo criminal Los Lobos, compareció ante la Fiscalía en Zaragoza, España, donde rechazó cualquier responsabilidad en el asesinato del excandidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio, ocurrido en agosto de 2023. Durante la diligencia, realizada en el marco de un proceso de cooperación internacional, el detenido —quien permanece recluido en la prisión de Zuera mientras se define su extradición— aseguró que no tuvo participación en la planificación del crimen y lanzó graves acusaciones contra el actual presidente de Ecuador, Daniel Noboa, a quien señaló como supuesto responsable intelectual. La comparecencia se desarrolló bajo custodia policial y con presencia de su abogado, en un contexto de alta sensibilidad política tanto en Ecuador como en España.
El narcotraficante sostuvo que su eventual traslado a Ecuador pondría en riesgo su vida y que detrás del proceso existiría una intención de silenciarlo. También afirmó que fue amenazado mientras permanecía detenido en Málaga y que existen registros de cámaras de seguridad que podrían comprobarlo. Según su versión, aceptar declarar ante la Fiscalía española fue una decisión motivada por su confianza en la institucionalidad de ese país y en que sus declaraciones quedarían debidamente registradas. Paralelamente, la Fiscalía ecuatoriana lo mantiene procesado como presunto implicado en la planificación del asesinato de Villavicencio, un caso que ha marcado uno de los episodios más violentos en la historia política reciente del país. El crimen fue ejecutado por sicarios colombianos a la salida de un acto de campaña en Quito y generó conmoción internacional, especialmente porque el candidato había denunciado estructuras de corrupción y nexos con el crimen organizado.
La figura de “Pipo” ha sido vinculada por organismos de seguridad a una red que operaba en actividades como narcotráfico, minería ilegal y extorsión, con tentáculos en varios países. Su captura en noviembre de 2025 en el aeropuerto de Málaga fue considerada un golpe relevante contra el crimen transnacional, ya que presuntamente manejaba su estructura desde el extranjero bajo identidades falsas y con cambios físicos para evitar su localización. Además de Ecuador, Estados Unidos también ha solicitado su extradición por cargos relacionados con tráfico internacional de drogas. Mientras el proceso judicial avanza, el caso Villavicencio continúa bajo investigación para determinar a los autores intelectuales del atentado, en medio de un escenario político complejo y con repercusiones que siguen generando debate en la opinión pública ecuatoriana.





