Cuba volvió a enfrentar un apagón de alcance nacional la tarde de este sábado, luego de que se produjera una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), dejando a gran parte de la isla sin servicio. El incidente, confirmado por el Ministerio de Energía y Minas, ocurre en un contexto de creciente fragilidad del sistema energético y marca el segundo corte general en menos de una semana. Aunque las autoridades activaron de inmediato los protocolos de recuperación, no se han precisado las causas de la falla, lo que ha incrementado la incertidumbre entre la población.
La crisis eléctrica que atraviesa el país no es reciente, pero en los últimos meses se ha intensificado considerablemente. La escasez de combustible, agravada por restricciones externas, ha limitado la capacidad de generación, especialmente en los sistemas de respaldo que dependen de diésel y fueloil. A esto se suma el deterioro de las centrales termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de uso y sin inversiones suficientes para su modernización. Como resultado, incluso antes de este apagón, amplias zonas del país ya enfrentaban cortes prolongados de energía que en algunos casos se extendían por más de un día.
El restablecimiento del servicio eléctrico representa ahora un desafío técnico y logístico de gran escala, ya que implica reactivar gradualmente el sistema desde fuentes menores hasta alcanzar la capacidad suficiente para poner en marcha las principales plantas generadoras. Sin embargo, la falta de recursos energéticos complica este proceso, que podría extenderse por varios días. Mientras tanto, el impacto de los apagones continúa afectando la vida diaria, la economía y el clima social en la isla, en un escenario donde la energía se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión interna.





