El periodista ecuatoriano Alberto Astudillo revive una experiencia que hoy cobra un nuevo sentido tras el escándalo destapado en el Monte Everest. Lo que en su momento parecía un problema de salud inesperado durante su expedición en 2025, ahora se conecta con una presunta red de fraude que habría afectado a miles de escaladores. Astudillo, quien intentaba cumplir el sueño de alcanzar la cima, tuvo que abandonar la travesía tras presentar síntomas severos luego de consumir alimentos en el campamento base, situación que hoy coincide con las denuncias internacionales sobre intoxicaciones inducidas.
Según investigaciones en Nepal, esta red operaba manipulando la comida y bebida de los excursionistas para provocar malestar físico, obligándolos a descender de emergencia en helicóptero hacia centros médicos. En estos lugares, los pacientes recibían diagnósticos presuntamente falsos que justificaban tratamientos costosos cubiertos por seguros internacionales. Astudillo relata que vivió un proceso similar: desde la pérdida repentina de apetito hasta un traslado urgente a Katmandú, donde fue sometido a exámenes que posteriormente resultaron inconsistentes.
La situación tomó un giro aún más inquietante cuando, ya de regreso en Ecuador, médicos confirmaron que los diagnósticos emitidos en Nepal no correspondían a su estado real de salud, e incluso detectaron irregularidades en los estudios entregados. Aunque el comunicador mantiene cautela al establecer conclusiones definitivas, reconoce que las coincidencias son difíciles de ignorar. Mientras las autoridades nepalíes continúan con las investigaciones, Astudillo asegura que su espíritu de aventura sigue intacto, aunque ahora acompañado de una mirada más crítica sobre lo ocurrido en una de las expediciones más desafiantes del mundo.





