Reportan muerte de Mahmoud Ahmadinejad tras ataque aéreo en Teherán

La madrugada del 28 de febrero marcó un giro drástico en la crisis de Oriente Medio tras un ataque aéreo atribuido a Israel, con respaldo logístico de Estados Unidos, que habría acabado con la vida del ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. Reportes difundidos por medios internacionales señalaron que el bombardeo alcanzó un complejo estratégico en Teherán donde se encontraban figuras de alto perfil del aparato político y religioso. Horas después, agencias iraníes confirmaron la muerte del exmandatario, en un operativo que, según fuentes militares citadas por la prensa británica y estadounidense, fue planificado con inteligencia de alta precisión y dirigido contra estructuras clave del poder iraní.

Ahmadinejad, quien gobernó Irán entre 2005 y 2013, fue una de las figuras más controvertidas de la política contemporánea del país. Durante sus dos mandatos defendió con firmeza el programa nuclear iraní, lo que derivó en sanciones económicas internacionales impuestas por Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea. Su retórica confrontativa hacia Israel y Occidente, así como sus declaraciones negacionistas del Holocausto, generaron amplio rechazo global. A nivel interno, su reelección en 2009 desató el Movimiento Verde, una ola de protestas masivas que fue reprimida con fuerza por las autoridades. Tras dejar el poder, intentó regresar a la escena política, pero fue vetado por el Consejo de Guardianes. Aun así, mantenía influencia dentro de sectores conservadores y nacionalistas.

El ataque ocurre en un contexto de máxima tensión regional, con intercambios previos de amenazas y enfrentamientos indirectos en Siria, Líbano y el Golfo Pérsico. Analistas en seguridad internacional advierten que la eliminación de figuras emblemáticas del liderazgo iraní podría provocar una respuesta militar contundente y desestabilizar aún más la región. De hecho, tras conocerse la noticia, los precios del petróleo registraron fuertes fluctuaciones en los mercados asiáticos y europeos, reflejando la incertidumbre geopolítica. Mientras tanto, en Teherán se desplegaron fuerzas de la Guardia Revolucionaria y se declaró estado de alerta máxima, a la espera de definiciones sobre la sucesión política y la eventual respuesta oficial del régimen.

PUBLICIDAD

Categoría

Fecha

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *