En medio del endurecimiento de la estrategia de seguridad anunciada por el presidente Daniel Noboa, el ministro del Interior, Jhon Reimberg, hizo un llamado directo a la ciudadanía para que evite circular en horarios restringidos y permanezca en sus viviendas durante la vigencia del nuevo toque de queda. El pronunciamiento se dio tras el acto oficial en la Escuela Superior de la Policía General Alberto Enríquez Gallo, donde se graduaron 328 nuevos subtenientes que se incorporarán al contingente nacional. Reimberg señaló que el país atraviesa una etapa crítica en la lucha contra el narcotráfico y las estructuras del crimen organizado, y que la colaboración ciudadana será clave en esta nueva fase operativa.
El toque de queda regirá desde el 15 hasta el 30 de marzo, entre las 23:00 y las 05:00, en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. Estas jurisdicciones han sido identificadas por las autoridades como zonas estratégicas en la disputa de rutas del narcotráfico y presencia de minería ilegal. Según el Gobierno, en este periodo se desarrollarán operativos militares y policiales coordinados con aliados internacionales, incluidos países de la región y Estados Unidos, con el objetivo de recuperar el control territorial y debilitar las redes criminales. Las fuerzas de seguridad, que superan los 58.000 agentes desplegados a nivel nacional, reforzarán controles, patrullajes y acciones de inteligencia.
El anuncio se produce en un contexto en el que Ecuador ha registrado en los últimos años uno de los índices de violencia más altos de su historia reciente, con incrementos sostenidos en homicidios vinculados al crimen organizado. Analistas en seguridad han señalado que el fortalecimiento de la cooperación internacional y el endurecimiento de medidas como los toques de queda buscan enviar un mensaje de firmeza frente a las organizaciones delictivas. No obstante, también han advertido sobre la importancia de acompañar estas acciones con políticas sociales y económicas que atiendan las causas estructurales de la violencia. Mientras tanto, el Ejecutivo insiste en que esta etapa marcará un punto de inflexión en la ofensiva contra el denominado “narcoterrorismo” en el país.






