El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció una ofensiva política y cultural contra el denominado “wokismo” y el uso del lenguaje inclusivo dentro de las instituciones públicas. Durante una intervención realizada en el Ministerio de Cultura, el mandatario sostuvo que estas corrientes representan una amenaza para la unidad nacional y aseguró que su Gobierno promoverá una visión basada en las tradiciones, la identidad histórica y el patrimonio religioso del país.
Como parte de esta iniciativa, De la Espriella pidió revisar las políticas culturales impulsadas durante la administración anterior y propuso recuperar el nombre de Ministerio de Cultura y Patrimonio. También planteó examinar contenidos, programas y representaciones históricas presentes en entidades estatales, al considerar que algunas interpretaciones reducen la historia colombiana a una disputa permanente entre sectores opresores y grupos oprimidos.
El mandatario anticipó además que las instituciones pertenecientes a la rama ejecutiva no participarán en actividades que su Gobierno considere vinculadas con esa corriente ideológica. Sus declaraciones abrieron una nueva discusión nacional entre quienes respaldan la defensa de las costumbres tradicionales y quienes advierten que estas medidas podrían afectar la diversidad, la libertad de expresión y el reconocimiento de diferentes identidades dentro de la sociedad colombiana.





