El hallazgo de más de un millón de dólares en efectivo dentro de una bodega en el norte de Quito continúa generando interrogantes y alimentando las investigaciones de las autoridades. El dinero, encontrado el pasado 20 de marzo en el subsuelo de un edificio ubicado en la avenida 12 de Octubre, estaba cuidadosamente guardado en una caja fuerte y distribuido en múltiples fajos de billetes. El operativo, ejecutado por unidades policiales en el marco de acciones urgentes, llamó la atención por la magnitud del monto y por las circunstancias en las que fue descubierto, lo que inicialmente despertó sospechas sobre posibles vínculos con actividades ilícitas.
Con el avance de las indagaciones, el ministro del Interior señaló que ya se ha identificado al propietario del espacio donde se encontró el dinero, quien estaría relacionado con actividades del sector minero. Según explicó, se trataría de un empresario vinculado a la llamada “nueva minería”, un segmento en crecimiento que, de acuerdo con sus declaraciones, suele manejar importantes sumas de dinero en efectivo. Además, descartó que el caso tenga relación con figuras del ámbito judicial, como se había especulado en redes sociales, intentando así despejar rumores que circulaban en torno al origen de los fondos.
Paralelamente, la defensa legal de una empresa vinculada al ámbito energético y minero aseguró que el dinero pertenece a sus representados y anunció que presentará documentación ante la Fiscalía para demostrar su procedencia legítima. Este elemento añade un nuevo capítulo al caso, que ahora se centra en determinar si los recursos tienen un origen lícito o si existen irregularidades en su manejo. Mientras tanto, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer completamente este episodio que ha captado la atención pública por su magnitud y por las dudas que aún rodean su origen.






