La Confederación de Restaurantes del Ecuador manifestó su inquietud frente a la implementación de un nuevo toque de queda nocturno anunciado por el presidente Daniel Noboa, que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026 en varias provincias del país. Aunque el sector reconoce la necesidad de fortalecer la seguridad en un contexto complejo, advierte que la repetición de estas medidas genera efectos inmediatos sobre la economía interna, especialmente en actividades que dependen del movimiento nocturno como la gastronomía, el turismo y el entretenimiento.
El gremio señaló que este tipo de restricciones ya dejó secuelas en meses anteriores, con una caída significativa en las ventas y una reducción en la actividad comercial. La preocupación se intensifica debido a que mayo es un período clave para el sector, impulsado por celebraciones como el Día de la Madre y una agenda activa de eventos y espectáculos. Restaurantes, bares y cafeterías, particularmente en zonas como el centro de Quito, sostienen que la limitación de horarios impacta no solo a los negocios, sino también a toda la cadena productiva que incluye trabajadores, proveedores y artistas.
En este escenario, representantes del sector hicieron un llamado al Gobierno para analizar alternativas que permitan equilibrar la seguridad con la sostenibilidad económica. La preocupación no se limita a la gastronomía, ya que otros gremios productivos también han advertido sobre dificultades para planificar operaciones ante medidas que podrían volverse recurrentes. Mientras el país mantiene estrategias de control en el marco del conflicto interno declarado desde 2024, los actores económicos insisten en la necesidad de políticas que protejan tanto la seguridad ciudadana como el derecho al trabajo y la dinamización del mercado interno.





