Nueve delfines permanecen en los estanques del antiguo Dolphin Connection, situado dentro de Ventura Park, en Cancún, después del cierre del parque acuático. Se trata de dos hembras y siete machos, con edades comprendidas entre los 13 y 38 años, que continúan bajo supervisión oficial mientras se define su destino. Los ejemplares, identificados como Solei, Oceanía, Mincho, Diego, Apolo, Flex, Satu, Squalo y Salomón, no pueden ser trasladados de manera inmediata debido a su estado de salud, su edad y la dependencia desarrollada durante años de cautiverio.

Los reportes veterinarios señalan que Mincho padece un carcinoma en la lengua, Diego perdió parte de la aleta caudal y presenta un fuerte desgaste dental, mientras Solei registra pérdida de visión. También se han documentado lesiones bucales y alteraciones oculares en otros animales. Organizaciones defensoras de la fauna denuncian problemas en la calidad del agua, falta de sombra y comportamientos asociados al estrés, como morder las paredes de concreto. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente asegura que se realizaron mejoras y que mantiene vigilancia veterinaria, aunque los activistas reclaman información más detallada sobre los tratamientos y el estado de cada delfín.
La denominada Ley Mincho, aprobada en 2025, prohibió los espectáculos con mamíferos marinos en México y estableció una transición hacia corrales instalados en el mar. El plazo para completar este proceso vence en abril de 2027, pero todavía existen dificultades técnicas y vacíos en su aplicación. Especialistas advierten que liberar directamente a estos ejemplares podría ponerlos en peligro porque varios nacieron en cautiverio, dependen de personas para alimentarse y padecen enfermedades que reducirían sus posibilidades de sobrevivir. Entre las alternativas se plantea mantenerlos temporalmente bajo mejores condiciones o trasladarlos de forma gradual a espacios marinos controlados, siempre que una evaluación médica determine que pueden soportar el cambio.






