Una jornada de tensión y miedo se vivió en Guayaquil la tarde y noche del 24 de marzo, cuando dos hechos violentos se registraron en un corto lapso de tiempo en distintos puntos de la ciudad. El primero ocurrió en un centro comercial, donde una mujer fue interceptada por las autoridades mientras portaba explosivos, lo que generó una rápida reacción de los organismos de seguridad. Este incidente encendió las alertas y evidenció el nivel de riesgo que enfrenta la urbe en medio de un contexto marcado por la inseguridad.
Horas más tarde, la violencia se trasladó al centro de la ciudad, específicamente a los exteriores de la Bahía, frente al Malecón 2000, uno de los sectores más concurridos por ciudadanos y turistas. En ese lugar, dos sujetos a bordo de una motocicleta abrieron fuego en plena vía pública, provocando momentos de pánico entre quienes se encontraban en la zona. Videos difundidos en redes sociales muestran a personas corriendo, buscando refugio y tratando de ponerse a salvo mientras se escuchaban múltiples disparos. El ataque dejó al menos dos personas heridas, entre ellas un guardia de seguridad.
Ante la gravedad de lo ocurrido, las autoridades procedieron a cerrar temporalmente los accesos al Malecón 2000 como medida preventiva, mientras se desplegaban operativos para controlar la situación. La Policía Nacional inició las investigaciones para dar con los responsables y esclarecer las circunstancias de ambos hechos. Estos episodios, ocurridos a pocas horas del inicio del toque de queda, reflejan la creciente preocupación por la seguridad en la ciudad y el impacto que la violencia tiene en espacios públicos considerados estratégicos para la actividad económica y turística.





