La mañana del martes 3 de febrero de 2026, transportistas ecuatorianos y colombianos protagonizaron una protesta pacífica en la ciudad de Tulcán, en rechazo a los aranceles del 30% impuestos de manera recíproca entre ambos países. La movilización se concentró en los alrededores del puente internacional de Rumichaca, uno de los principales pasos fronterizos entre Ecuador y Colombia, apenas tres días después de la entrada en vigencia de la medida.
Los gremios del transporte pesado manifestaron su preocupación por el impacto económico que genera esta decisión, la cual fue adoptada inicialmente por el Gobierno ecuatoriano, argumentando falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Cerca del mediodía, representantes del transporte de la provincia del Carchi y del departamento de Nariño se reunieron en el límite fronterizo para expresar su rechazo y pedir a las autoridades de ambos países que reconsideren la imposición de los aranceles.
Aunque el control policial impidió el bloqueo total del puente y el paso de los camiones, los conductores avanzaron a pie hasta el punto fronterizo, donde alzaron consignas y realizaron un intercambio simbólico de banderas. Los dirigentes del sector advirtieron que la medida ya está afectando gravemente a la cadena logística, encareciendo las exportaciones y poniendo en riesgo la estabilidad del transporte pesado y del comercio bilateral.






