La provincia del Carchi se prepara para una jornada de paralización convocada por el sector del transporte pesado para la medianoche del lunes 2 de marzo, en rechazo a las recientes medidas arancelarias adoptadas en el contexto de la relación comercial entre Ecuador y Colombia. La decisión fue tomada tras una reunión de gremios y representantes sociales realizada el 26 de febrero, en la que se analizó la caída del movimiento de carga en la frontera norte. Dirigentes del transporte sostienen que el incremento del arancel que pasó del 30% al 50% y la aplicación de una tasa de seguridad han reducido significativamente el flujo comercial por el puente internacional de Rumichaca, afectando no solo a los transportistas sino también a comerciantes y productores que dependen del intercambio binacional. La medida contempla cierres en puntos estratégicos de Tulcán y otras vías clave de la provincia.
Desde el Gobierno, el presidente Daniel Noboa respondió a los anuncios de paralización señalando que el Ejecutivo mantiene abiertos canales de diálogo y que el ministro de Transporte ya se reunió con representantes del gremio para explorar alternativas. Noboa defendió la política comercial, aclarando que la medida aplicada corresponde a una “tasa de seguridad” y no a un arancel convencional, y aseguró que las cifras oficiales reflejan un crecimiento del sector transporte y almacenamiento del 18,4% en febrero de 2026, de acuerdo con datos del Servicio de Rentas Internas (SRI). El mandatario cuestionó a algunos dirigentes gremiales por, según dijo, no considerar el panorama completo de la economía nacional y reiteró que el objetivo es proteger la producción local sin frenar la actividad económica.
El Ejecutivo también anunció estrategias para diversificar los mercados y reducir la dependencia comercial con Colombia, impulsando exportaciones hacia Perú, Bolivia, Brasil y otros destinos como El Salvador y Emiratos Árabes Unidos. Además, informó que el Estado adquirirá 20.000 toneladas de arroz con cáscara para sostener los precios internos y fortalecer reservas estratégicas frente a la variabilidad climática. Mientras tanto, en el Carchi persiste la tensión ante la inminente paralización, en una provincia históricamente sensible a las fluctuaciones del comercio fronterizo y donde cualquier restricción al intercambio impacta de forma directa en el empleo y la economía local.





