Intento de linchamiento en Turubamba deja a hombre con graves quemaduras

Un hecho de extrema violencia se registró en el sector de Turubamba, en el sur de Quito, donde un hombre de 29 años fue brutalmente agredido y quemado por un grupo de taxistas que lo acusaban de haber participado en el robo de un vehículo. El incidente ocurrió en horas de la noche, cuando un conductor informal realizaba una carrera a dos personas que, según versiones preliminares, se encontraban bajo los efectos del alcohol. En medio del trayecto, los pasajeros habrían intimidado al chofer y sustraído el automóvil. El afectado logró alertar a otros compañeros a través de un mensaje, lo que permitió que varios taxistas iniciaran una rápida búsqueda hasta ubicar el vehículo en las inmediaciones de la avenida Rumichaca Ñan.

De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, uno de los presuntos implicados fue retenido por el grupo de conductores y trasladado hasta la calle Moro Moro, donde fue golpeado con objetos contundentes. En medio de la furia colectiva, le habrían rociado combustible y prendido fuego. Videos difundidos en redes sociales muestran al hombre intentando caminar mientras estaba envuelto en llamas, ante la mirada de varias personas. La intervención de la Policía Nacional evitó un desenlace fatal: los agentes lograron rescatar al herido y trasladarlo de urgencia a una casa de salud, donde fue atendido por quemaduras de segundo y tercer grado. Según el jefe del distrito Eloy Alfaro, el ciudadano se encuentra estable y bajo observación médica.

El caso ha reavivado el debate sobre la justicia por mano propia y la creciente tensión que enfrentan conductores en zonas del sur de la capital, donde los asaltos a taxis y vehículos particulares han sido recurrentes en los últimos meses. Autoridades señalaron que el herido no registra antecedentes penales y que se espera su recuperación para esclarecer su posible participación en el hecho. Hasta el momento, el taxista afectado no ha formalizado una denuncia, mientras la Policía continúa recopilando información para determinar responsabilidades. Organismos de derechos humanos han advertido que este tipo de reacciones colectivas, además de constituir delitos, reflejan la pérdida de confianza en los mecanismos institucionales de seguridad y justicia.

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