Jorge Glas tiene una hora diaria de sol en prisión de máxima seguridad

El exvicepresidente Jorge Glas permanece recluido desde noviembre en el Centro de Privación de Libertad Santa Elena n.º 1, conocido como la Cárcel del Encuentro, un reclusorio de máxima seguridad ubicado en la península de Santa Elena. Este complejo penitenciario, que inició operaciones recientemente, alberga a más de 600 privados de libertad considerados de alta peligrosidad, incluidos presuntos cabecillas de organizaciones criminales y procesados en casos de relevancia nacional. De acuerdo con autoridades del Ministerio del Interior, el centro fue diseñado bajo estrictos estándares de control para evitar comunicaciones externas irregulares y frenar la operación de estructuras delictivas desde el interior de las cárceles, problemática que en años recientes ha marcado la crisis carcelaria del país.

Según información oficial y reportes de medios nacionales, en el penal no existen privilegios para ningún interno y todos los reclusos comparten celdas bajo un régimen cerrado. Las autoridades han señalado que se han eliminado servicios como economato, llamadas telefónicas y el ingreso de alimentos especiales, con el objetivo de cortar cualquier posibilidad de coordinación delictiva. El ministro del Interior ha insistido en que el sistema busca enviar un mensaje de firmeza frente al crimen organizado, en un contexto en el que Ecuador ha enfrentado altos niveles de violencia vinculados a bandas criminales. En el caso de Glas, cumple sentencias por los casos Odebrecht y Sobornos 2012-2016, además de una condena en primera instancia por la Reconstrucción de Manabí.

En cuanto a su estado de salud, el exvicepresidente recibe atención médica dentro del mismo complejo penitenciario, que cuenta con un centro de salud equipado para emergencias y consultas especializadas. Por disposición judicial, tiene acceso a una hora diaria en un patio interior, mientras el resto del tiempo permanece en el módulo asignado. Su defensa ha solicitado en varias ocasiones su traslado a un hospital externo, alegando múltiples afecciones médicas; sin embargo, un juez negó recientemente esa petición al considerar que recibe tratamiento adecuado dentro del centro. Autoridades han informado que, desde su reclusión, Glas ha recibido cientos de atenciones médicas, incluidas consultas con especialistas y apoyo psicológico, mientras el reclusorio continúa ampliando su ocupación como parte de la estrategia gubernamental para concentrar en un mismo espacio a objetivos de alto valor y fortalecer el control penitenciario en el país.

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