La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró en una entrevista transmitida por la cadena estadounidense NBC que su administración está comprometida con la realización de elecciones “libres y justas”, en apego a la Constitución. Durante el diálogo, sostuvo que el cronograma electoral será definido mediante un proceso de diálogo político interno y defendió que cualquier convocatoria debe darse en un contexto sin sanciones internacionales. Sus declaraciones se producen en un escenario de alta tensión institucional, tras la captura en Nueva York del exmandatario Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, hecho que reconfiguró el mapa político del país y abrió un nuevo capítulo en las relaciones entre Caracas y Washington.
Rodríguez insistió en que Maduro continúa siendo el presidente “legítimo” y explicó que su rol es temporal mientras se estabiliza la situación política. Las elecciones de 2024, cuestionadas por la oposición y desconocidas por actores como la Unión Europea y Estados Unidos, dejaron un precedente de desconfianza internacional y fuertes protestas internas que derivaron en miles de detenciones. Diversos organismos multilaterales y organizaciones de derechos humanos han pedido garantías electorales verificables, observación internacional independiente y la liberación de presos políticos como condiciones para reconocer futuros comicios. En paralelo, la Asamblea Nacional debate una ley de amnistía impulsada por el oficialismo, que podría incidir en el clima político previo a cualquier nueva convocatoria a las urnas.
En el plano económico, la presidenta encargada destacó que desde enero Venezuela ha exportado crudo por un valor aproximado de 500 millones de dólares, en su mayoría hacia Estados Unidos, en el marco de un esquema supervisado por Washington. Según afirmó, el nuevo esquema comercial ofrece mejores precios que los obtenidos previamente a través de mecanismos irregulares, y forma parte de una revisión más amplia de contratos energéticos firmados en el pasado. El gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, ha señalado que busca recuperar influencia en el sector petrolero venezolano, históricamente desarrollado con participación norteamericana. Mientras continúan las conversaciones bilaterales, el futuro político y económico del país dependerá en gran medida de la evolución del diálogo, el levantamiento o mantenimiento de sanciones y la credibilidad del eventual proceso electoral.




