Una violenta inundación repentina golpeó este miércoles 26 de agosto la zona montañosa que conecta Nepal con el Tíbet, dejando viviendas destruidas, carreteras cortadas y cientos de personas sin localizar. En Nepal, la crecida afectó especialmente al distrito de Rasuwa, donde localidades como Timure y Syabrubesi quedaron bajo el impacto del agua, el barro y los escombros. Las autoridades reportan al menos nueve fallecidos confirmados, mientras la Junta de Turismo mantiene una lista provisional de 384 viajeros desaparecidos o sin contacto, de los cuales 291 son extranjeros y 93 nepaleses. Entre los no localizados constan ciudadanos de India, Reino Unido, Estados Unidos, Malasia, Sudáfrica, Australia, Países Bajos y Corea del Sur. Las autoridades advierten que esa lista todavía está siendo verificada y no significa que todas esas personas hayan sido arrastradas por la corriente.
La fuerza de la riada arrasó casas, vehículos, puentes y proyectos hidroeléctricos, mientras los equipos de emergencia intentan acceder a zonas donde el sedimento y el nivel del agua dificultan incluso el aterrizaje de helicópteros. Nepal movilizó a policías, militares y personal médico, mientras en el lado tibetano China desplegó más de 500 rescatistas en el paso fronterizo de Gyirong, donde también se reportan víctimas y personas desaparecidas. La emergencia ha afectado además el suministro eléctrico y las comunicaciones, y alrededor de 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica quedaron comprometidos, una cantidad equivalente a más del 12 % de la generación hidroeléctrica instalada de Nepal.
La causa exacta del desastre todavía está bajo investigación. Una de las hipótesis señala que un sismo de magnitud 4,4 registrado poco antes pudo provocar una avalancha de hielo y rocas sobre el río Lhende Khola, generando posteriormente la enorme crecida; tampoco se descartan otros fenómenos asociados a glaciares. Expertos han advertido que todavía existe riesgo de una segunda inundación debido a un bloqueo que permanece río arriba, por lo que poblaciones ubicadas cerca de los cauces han sido evacuadas hacia zonas más altas. Tanto Nepal como China mantienen activas las operaciones de búsqueda mientras intentan determinar la magnitud real de una emergencia que continúa desarrollándose en uno de los corredores más difíciles del Himalaya.





