Manabí atraviesa uno de los momentos más críticos en materia de seguridad de los últimos años. La Policía Nacional sostiene que la mayoría de las muertes violentas registradas en la provincia guardan relación directa con el narcotráfico y la disputa entre estructuras del crimen organizado que buscan dominar rutas estratégicas para el envío de droga hacia mercados internacionales. Desde 2024, el territorio manabita se ha convertido en escenario recurrente de ataques múltiples, lo que para las autoridades evidencia un debilitamiento del control estatal en ciertas zonas costeras y rurales. La pugna por el poder territorial, sumada al flujo millonario que genera cada cargamento ilícito, ha intensificado los enfrentamientos armados.
El episodio más reciente ocurrió la madrugada del 23 de febrero de 2026, cuando un grupo fuertemente armado irrumpió en varios puntos de los cantones San Vicente, Pichincha y Jama, dejando 12 víctimas mortales. En Jama, hombres que vestían indumentaria similar a la de fuerzas del orden habrían llegado por vía marítima hasta una hacienda y ejecutado a varias personas tras interrogarlas sobre presunta droga, armas y dinero. Entre los fallecidos se encontraban propietarios del predio y trabajadores del lugar. El hecho volvió a encender las alarmas sobre el nivel de organización y logística de estas estructuras delictivas, que operan con armamento de alto calibre y despliegues coordinados.
Las autoridades identifican como uno de los factores clave el enfrentamiento entre las organizaciones conocidas como Los Lobos y Los Choneros, bandas que mantienen una disputa por el control de puertos clandestinos y corredores marítimos. Según mandos policiales, más del 90% de los homicidios en la provincia están vinculados a actividades de narcotráfico. Además, se ha detectado el reclutamiento de adolescentes para ejecutar crímenes, aprovechando vacíos legales y sanciones menores. A esto se suma la extensión de más de 350 kilómetros de costa que dificulta el control permanente, así como la fragmentación interna de las propias bandas, que también genera ajustes de cuentas entre sus integrantes.
Datos clave: Desde 2024 se han registrado 40 masacres en Manabí, con un total de 209 víctimas mortales. Solo en los dos primeros meses de 2026 se contabilizan siete ataques múltiples y 165 muertes violentas, frente a 198 en el mismo período de 2025 y 86 en 2024. El distrito de Manta concentra al menos 16 de estas masacres en los últimos dos años.






