En un escenario marcado por la rápida viralización de tendencias nacidas en redes sociales, una propuesta poco convencional comenzó a ganar notoriedad en Argentina: la creación de una academia orientada a personas que se identifican como therians, una subcultura que sostiene una conexión identitaria con determinadas especies animales. Lo que inicialmente circuló como un anuncio tomado con humor por muchos usuarios terminó consolidándose como un proyecto real, con estructura, contenidos definidos y una agenda de actividades que sus promotores difunden activamente a través de plataformas digitales y redes sociales.
La iniciativa lleva el nombre de Fyrulais y se presenta como la primera escuela de este tipo en el país. Según información recogida por distintos medios y publicaciones especializadas en cultura digital, la academia ofrece talleres presenciales centrados en la exploración corporal y expresiva de comportamientos animales. Entre las actividades propuestas se incluyen ejercicios de desplazamiento en cuatro extremidades, vocalizaciones como ladridos o aullidos, y dinámicas grupales que buscan reforzar la identificación con la especie que cada participante afirma representar. Los organizadores sostienen que el enfoque no es performativo ni recreativo, sino una forma de autoconocimiento y expresión identitaria.
El surgimiento de Fyrulais coincide con una mayor visibilidad de la comunidad therian en redes sociales, especialmente entre jóvenes de entre 18 y 30 años, quienes comparten videos, reflexiones y experiencias personales que han despertado tanto interés como polémica. De acuerdo con reportes de prensa nacional y programas televisivos, la academia funcionaría en la Provincia de Buenos Aires, en un área cercana a Mar del Plata, aunque hasta el momento no se han detallado públicamente los costos ni los requisitos formales de inscripción. Mientras tanto, el proyecto continúa generando debate entre especialistas, usuarios de redes y panelistas de opinión, convirtiéndose en un nuevo ejemplo de cómo las identidades emergentes encuentran espacios de organización y visibilidad en la era digital.





