Los remanentes de la tormenta Rachel golpearon con fuerza la costa sur de California entre el 9 y el 12 de octubre, generando lluvias, mareas elevadas y un oleaje que alcanzó varias viviendas ubicadas frente al mar. Long Beach fue una de las zonas más afectadas, especialmente en el sector de la península, donde el agua superó las barreras de protección, inundó propiedades y destruyó parte del paseo costero. Ante el avance del mar, las autoridades ordenaron evacuaciones preventivas y restringieron el acceso a los puntos que presentaban mayor peligro.
Las inspecciones realizadas después del temporal determinaron que ocho edificios, correspondientes a 13 direcciones, no podían ser ocupados debido a los daños registrados, mientras otra estructura quedó bajo uso limitado. Algunas viviendas terminaron con sus bases expuestas y permanecen bajo vigilancia por el riesgo de nuevos desprendimientos o afectaciones estructurales. Equipos municipales y de emergencia colocaron miles de sacos de arena, reforzaron las defensas costeras y trabajaron para contener el ingreso de agua mientras continuaban las condiciones marítimas peligrosas.
El impacto de Rachel también se sintió en Newport Beach, donde el agua atravesó las defensas de arena, cubrió calles de la península de Balboa y dejó varios vehículos rodeados por la inundación. Encinitas reportó acumulaciones de agua en estacionamientos y sectores próximos a las playas. Aunque el sistema perdió sus características tropicales al avanzar hacia el norte, mantuvo suficiente fuerza para producir olas anormalmente grandes, corrientes peligrosas y cierres preventivos, por lo que las autoridades pidieron evitar el litoral hasta que las condiciones se estabilicen.






