La estructura criminal de Los Choneros recibió un duro golpe tras la captura y regreso a Ecuador de Javier Macías Villamar, conocido como “Javi”, una de las figuras de liderazgo más importantes de la organización. Tras ser detenido en Bogotá en un operativo conjunto entre las fuerzas de seguridad ecuatorianas y colombianas, y gracias a una alerta roja de Interpol, “Javi” fue extraditado inmediatamente a territorio ecuatoriano. Durante su permanencia en Colombia, se mantenía bajo una identidad falsa que le permitió evadir a las autoridades durante un tiempo, complicando las investigaciones sobre su participación en delitos de narcotráfico y lavado de activos.
Una vez en Guayaquil, Macías Villamar fue trasladado a la Cárcel del Encuentro, un penal de máxima seguridad donde se encuentran recluidos otros líderes criminales y figuras de alto perfil. Las autoridades ecuatorianas señalan que “Javi” habría asumido funciones de mando mientras su hermano, José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, permanecía oculto antes de ser extraditado a Estados Unidos. Su captura fortalece la estrategia del Gobierno para desmantelar estructuras de crimen organizado que operan tanto a nivel nacional como transnacional, y su presencia en el país permitirá reactivar procesos judiciales pendientes, incluyendo su implicación en investigaciones de lavado de activos por millones de dólares.
El regreso de “Javi” representa un avance significativo en la cooperación internacional contra las organizaciones criminales que cruzan fronteras. Las autoridades destacan que su detención debilita la capacidad operativa de Los Choneros, considerada una de las bandas más antiguas y poderosas del país, y envía un mensaje de que no habrá impunidad para los líderes criminales. Además, el Gobierno mantiene la clasificación de Los Choneros como organización terrorista, alineándose con los esfuerzos regionales para frenar el narcotráfico, la violencia organizada y los delitos asociados a estas estructuras ilícitas.





